Causalidades y no casualidades.
Las casualidades no existen, y las publicaciones realizadas en Werkén Noticias así lo demuestran. Dos días antes del atentado incendiario a la Central Rucalhue, en la red de dicha plataforma, se realizó una amenazante publicación exigiendo el retiro de la empresa que desarrolla el proyecto hidroeléctrico.
En el texto difundido el 18 de abril como “comunicado público del Pewenmapu ple Territorio Alto y Bajo BioBio” se acusa a la empresa desarrolladora del proyecto, de destruir el territorio y de atentar contra su cosmovisión, además de fuertes epítetos en contra del Estado de Chile.
Las publicaciones en Werkén Noticias continuaron, incluso-, a horas de ocurrido el atentado, “Fuera Rucalhue del territorio Pewenche” es otro de los textos difundidos, donde nuevamente se exige la salida total y definitiva de la empresa en cuestión.
Es importante además recordar que, a inicios de este mes en la región del Biobío, más específicamente el 7 de abril, se registró un atentado incendiario, en la localidad de Contulmo Provincia de Arauco, hecho en el que tres inmuebles resultaron completamente destruidos por las llamas, en un ataque reivindicado en este caso, por la Resistencia Mapuche Lafkenche (RML).
A lo ya mencionado, y como en una cronología de hechos, este 27 de abril se cumple un año del triple homicidio de carabineros ocurrido en Cañete, caso donde hace poco más de un mes, se detuvo a Tomás Antihuen santi, uno de los implicados en el crimen, detenido a tan solo 10 kilómetros del lugar donde ocurrió la emboscada y homicidio.
Entonces las interrogantes que legítimamente surgen, es qué pasa con la anticipación, la logística y las capacidades tecnológicas en el sistema de inteligencia de nuestro país; qué pasa con el funcionamiento del Ministerio de Seguridad Pública de cuya coordinación hoy depende Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones, la Subsecretaria de Seguridad Pública y la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI).
Podría acaso la implementación aún en ciernes de este nuevo Ministerio haber generado una brecha de seguridad aprovechada por grupos violentistas que durante años vienen sembrado el terror en la Macrozona Sur.
Las casualidades no existen, pero sí las causalidades, los hechos y los acontecimientos hablan por si solos, publicaciones; ataques incendiarios; y detenciones ocurridos en la zona, deberían haber tenido en alerta a las autoridades para que la región del Biobío y cada una de sus provincias, localidades y zonas estratégicas estuvieran alertas y protegidas ante posibles atentados.
Hoy más que nunca se debe tener cero tolerancia ante la violencia, no podemos permitir que la inseguridad se imponga ante el Estado de Derecho, necesitamos de un Ministerio de Seguridad Pública, eficaz, eficiente y coordinado que genere una musculatura sólida, con un sistema de inteligencia moderno que se adelante y pueda prevenir cualquier atentado y desarticular toda organización criminal que pretenda poner riesgo la seguridad y la tranquilidad de la ciudadanía y el país.
